Rumilly (Haute-Savoie), conocida como Tefal City, tiene un grave problema de contaminación debido a los Pfas, 'contaminantes eternos' utilizados en una serie de productos de uso diario.
Una ley que propone prohibir estos productos está siendo examinada en la Asamblea Nacional de Francia.
A pesar de la contaminación del agua subterránea confirmada, los trabajadores, sindicatos y políticos locales defienden la industria y los beneficios económicos y sociales que aporta.
La oferta del fabricante de compartir los costes de una nueva planta de tratamiento de aguas no es considerada suficiente para una transición ecológica adecuada.
Conclusión: Este escenario refleja el dilema de equilibrar la sostenibilidad ambiental y las necesidades económicas y sociales locales. Es probable que la batalla contra estas sustancias químicas solo esté comenzando.