José Antonio Kast ha ganado las elecciones presidenciales en Chile, marcando el regreso de la extrema derecha.
Aprovechó el descontento de los chilenos con la inseguridad y la inmigración irregular.
Prometió importantes recortes en el gasto público.
La izquierda, que había sido votada por prometer más justicia social, decepcionó.
El nuevo presidente tiene un pasado marcadamente conservador y ha atacado cuestiones como el aborto y los derechos LGBT.
No tendrá una mayoría absoluta en el Congreso y tendrá que formar una coalición.
Ha presentado posturas contradictorias sobre el respeto a las instituciones.
Es importante que la sociedad civil chilena recuerde a Kast los límites democráticos si intenta socavarlos.
Conclusión: Esta victoria demuestra el descontento de la población con la política actual, y aunque Kast ha ganado con una postura conservadora, su capacidad para gobernar puede verse limitada por la necesidad de formar coaliciones.