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Editorial: Le Monde

22 de febrero de 2025

  • La ley de orientación agrícola, aunque bien intencionada, parece poco práctica y omite preocupaciones centrales como los ingresos y la distribución de valor en la agricultura.
  • La ley perpetúa un modelo agrícola obsoleto en lugar de alentar un cambio de paradigma necesario ante los rendimientos decrecientes, una crisis demográfica y operaciones vulnerables a la competencia internacional.
  • La ley no solo es débil en ambiciones ecológicas, sino que también retrocede en medidas importantes como la despenalización de las ofensas a las especies protegidas.
  • El texto final omite la transición agroecológica, a pesar de ser un camino reconocido por la ciencia para la resiliencia, mitigación del cambio climático y producción alimentaria.
  • Existe un malentendido sobre la agricultura como un monolito obsoleto e insostenible, pero la mayoría de los agricultores están dispuestos a cambiar sus prácticas con apoyo adecuado.

Conclusión: La ley de orientación agrícola debería ser un vehículo para promover la adaptación al cambio climático, generalizar buenas prácticas y establecer una dirección clara y coherente. Sin embargo, la versión adoptada falla en estos aspectos, lo que agrava la percepción de abandono entre los agricultores y retrasa una inevitable transición hacia una agricultura sostenible y resistente.