Las relaciones franco-argelinas están en un punto complicado y preocupante.
El reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara occidental por parte del presidente Macron ha exacerbado las tensiones.
La detención del escritor franco-argelino Boualem Sansal ha ofendido a Argelia.
Las amenazas de influencers argelinos en Francia han alimentado la animosidad.
El gobierno francés ha amenazado con suprimir la exención de visados para los titulares de pasaportes diplomáticos argelinos.
El cambio hacia una diplomacia más favorable a Marruecos por parte de Francia ha transformado la frustración en antagonismo.
Algunos medios y políticos están alimentando la hostilidad, más con fines electoralistas que justificados.
Conclusión: Se necesita sutileza y firmeza para manejar la situación tensa. Los ataques a los argelinos en Francia son perjudiciales e irresponsables, creando más antagonismo y posiblemente otorgándole al gobierno argelino la oportunidad de posicionarse como protector.