Francia se enfrenta a graves dificultades económicas y fiscales, mientras su clima social se tensa.
El fin de las medidas de protección por la pandemia ha dejado a las empresas más débiles en una posición vulnerable.
La recesión en Alemania, su principal socio comercial, está comenzando a afectar la actividad en Francia.
La competencia mundial se intensifica, mientras China se vuelve más agresiva comercialmente y EE. UU. se inclina hacia el proteccionismo.
La falta de estrategias económicas coherentes y eficientes en Francia es alarmante.
En las discusiones parlamentarias, predomina un enfoque electoralista en lugar de un análisis razonado de la economía.
Todos los partidos políticos franceses deben ser responsables y analizar las inversiones y gastos económicos de forma crítica.
Conclusión: Francia necesita con urgencia una estrategia razonable y coherente para abordar sus desafíos económicos, incrementar su competitividad y estabilizar su economía, manteniendo en cuenta la justicia fiscal.