Catalunya enfrenta un enorme desafío energético con un grave déficit de producción de energía renovable.
Actualmente, las fuentes de energía primarias son las energías fósiles y la nuclear, esta última proporciona más del 56% de la electricidad.
Las centrales nucleares catalanas están programadas para cerrar entre los años 2030 y 2031, lo que provocará un gran déficit energético.
Se espera que el 55% de la energía necesaria en 2030 provenga de fuentes renovables, un objetivo difícil de alcanzar con el ritmo actual.
La dependencia de los combustibles fósiles tiene un coste anual para la economía catalana superior a 10.000 millones de euros.
El Govern de la Generalitat tiene la intención de promover las energías renovables como solución primordial al desafío energético.
Se planean simplificaciones administrativas para reducir la burocracia y se busca una mayor colaboración público-privada.
El crecimiento de la energía renovable instalada en Catalunya ha sido bajo en la última década.
El impulso a las renovables no solo es un reto energético y ambiental, sino una oportunidad de reindustrialización.
Conclusión: El gobierno catalán necesitará el apoyo de toda la sociedad y de todas las fuerzas políticas para garantizar el suministro y la autonomía energética, una cuestión estratégica para el futuro de Catalunya.