La detención y prisión provisional del alcalde de Estambul y líder opositor, Ekrem Imamoglu, genera inestabilidad en Turquía.
Se sospecha que todo esto sea una estrategia del presidente Erdogan para eliminar un fuerte competidor en la carrera presidencial.
El líder detenido y otros 30 individuos son acusados de corrupción y colaboración con una banda terrorista basados en testimonios de testigos anónimos.
Las multitudinarias protestas y arrestos continúan en el país, incluyendo interrupciones en las redes sociales criticando al gobierno.
A pesar de la represión, Imamoglu sigue siendo respaldado como candidato presidencial, con 15 millones de votos de apoyo.
La actitud de los gobiernos europeos ha sido de rechazo hacia el encarcelamiento del líder opositor, calificándolo como un ataque a la democracia.
Conclusión: La democracia en Turquía afronta una grave crisis. La libertad de los ciudadanos turcos y su derecho a elegir a sus gobernantes debería priorizarse sobre los intereses personales de los líderes políticos.