Existe la necesidad imperiosa de unidad entre las diferentes administraciones para manejar las consecuencias de la catástrofe que ha sufrido España.
El papel desempeñado por el presidente valenciano, Carlos Mazón, ha sido criticado por intentar culpar al gobierno central de su propia gestión deficiente.
A pesar del llamado a la unidad, parece existir una politización de la tragedia, con varios actores políticos tratando de sacar provecho o desviar la culpa.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado su apoyo a la declaración del estado de emergencia nacional, en contraposición al presidente valenciano.
Conclusión: Para minimizar el sufrimiento de los ciudadanos y manejar de la mejor manera la catástrofe, es esencial que haya coordinación, eficacia y evitar el juego político. Sin embargo, se observan signos claros de división y discrepancias políticas.