España debe asumir que la defensa de Europa no solo reside en la protección de sus propias fronteras.
La seguridad de Europa también se juega a grandes distancias y requiere inversiones estables y proporcionadas.
El norte y este de Europa deben ser defendidos de manera colectiva, pero esa solidaridad también debe extendida al sur.
La visita de los Reyes a Finlandia representa una oportunidad para expresar solidaridad y recordar las amenazas enfrentadas en todos los frentes.
España no puede ignorar los cambios estratégicos en el Ártico y cómo esto podría beneficiar a Rusia.
España debe responder a la percepción de riesgo en el Ártico y aumentar la conciencia sobre las amenazas en el sur, como la inestabilidad en el Sahel, el terrorismo y el uso de la migración como presión.
Conclusión: España debe comprometerse con la protección del norte y demostrar que la seguridad europea depende de la vigilancia en todas las direcciones.