La inversión extranjera neta ha caído un 40% durante el primer semestre.
El Gobierno ha destacado el incremento del 31,2% en inversión bruta pero ha ocultado el incremento del 171% en las desinversiones.
Estados Unidos sigue siendo el primer inversor bruto pero presenta un saldo neto negativo de 993 millones.
Madrid recibe el doble de inversión que Cataluña, que mantiene el segundo lugar.
La pérdida de ímpetu coincide con el final de los fondos europeos y la próxima competencia por seguridad jurídica y estabilidad regulatoria.
Anomalias regulatorias como la regulación de los centros de datos y el comité para proyectos estratégicos generan inseguridad y podrían afectar inversiónes futuras.
Conclusión: El balance semestral revela que España todavía tiene la capacidad de atraer proyectos, pero el Gobierno debe reconocer también las desinversiones, aclarar sus causas y mejorar el entorno empresarial en lugar de simplemente promover una narrativa triunfalista.