Putin planea pressionar el Occidente con una ofensiva en territorio europeo para probar la determinación de la OTAN.
La Inteligencia estadounidense teme que Rusia pueda realizar una agresión limitada contra un país aliado usando métodos que van desde ciberataques hasta incursiones militares.
Washington considera seria la amenaza, lo que llevó al director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú para advertir sobre las consecuencias de un posible ataque.
Putin calcula no necesitar enfrentar a toda la OTAN, sino provocar un incidente limitado y rápido y así ponerla en dificultades.
La Unión Europea debe anticiparse a cualquier acción del Kremlin para volverla inviable antes de que sea realizada.
La prevención implica una fuerte inversión en seguridad, un tema que encuentra resistencia en algunos países europeos.
Además, el riesgo estratégico de Rusia abarca más de lo previsto, afectando la política europea.
La seguridad en Europa está cambiando rápidamente mientras Bruselas se queda estancada.
Conclusión: La UE debe abandonar la retórica y dar pasos firmes y urgentes hacia una autonomía estratégica para defender el modelo de vida europeo. Invertir en defensa, reconstruir la industria militar, proteger las infraestructuras, coordinar sistemas de inteligencia y reforzar la capacidad diplomática son esenciales.