El asesinato de Lahbib Abdelaziz se ve como un síntoma preocupante de la normalización de la eliminación de líderes a través de actos militares.
El silencio del Gobierno español y de la mayor parte de la comunidad internacional expone una indiferencia ante este hecho.
La creciente fortaleza diplomática de Marruecos se ve beneficiada por alianzas y la normalización de las relaciones con Israel y Estados Unidos.
El reconocimiento de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre el Sahara desde 2020 fortalece la posición de Marruecos.
La muerte de Abdelaziz puede ser vista como una demostración de fuerza de Marruecos, que parece comportarse con impunidad en el tablero geopolítico.
Conclusión: La falta de reacción internacional ante hechos como la muerte de Abdelaziz revela un nuevo equilibrio de poder en el que algunos países actúan sin temor a violar las normas internacionales.