Los recientes movimientos en la izquierda española demuestran una creciente preocupación por el fin de su ciclo político.
El PSOE está respondiendo con la negación de la realidad y su periferia con el desgobierno orgánico.
La debacle del PSOE en Extremadura y Aragón es un signo de una situación que se extiende más allá de estos casos.
El PSOE parece más inclinado a proteger al líder que a reconstruir una mayoría social.
La izquierda del PSOE presenta una gran división interna, incluso en cuestiones esenciales como el liderazgo.
La fragilidad de poder en el bloque de la izquierda da lugar a tácticas de supervivencia y maniobras a corto plazo, reemplazando el interés general por cálculos internos.
Conclusión: La actual legislatura en descomposición de la izquierda puede tener consecuencias negativas para la ciudadanía.