La inflación en España cierra el año con un promedio del 2,7%, por quinto año consecutivo superando el umbral del 2% recomendado por el Banco Central Europeo.
Desde 2020, el IPC acumula un incremento del 22,1%, en contraposición a la subida del 16,7% de los salarios.
La subida de los precios perjudica el poder adquisitivo de familias y empresas, impactando en su capacidad de ahorro.
El aumento del coste de vida agudiza la brecha intergeneracional tras la revalorización de las pensiones según el IPC.
Se exige no sólo medidas de alivio fiscal, sino también cambios estructurales para fortalecer las condiciones y así mitigar la inflación.
Conclusión: Es necesario una transformación del modelo económico para aumentar la productividad y mitigar la inflación, aprovechando para ello los fondos europeos. Esta medida no solo materializaría la supuesta euforia económica del gobierno, sino que también ayudaría a mitigar uno de los principales factores que agravan la desigualdad.