España sufre una crisis de acceso a la vivienda, especialmente entre los jóvenes.
El 9% de los españoles afirma sentirse marginado al buscar vivienda debido a su sexo, origen, edad, discapacidad o situación económica.
España lidera la población europea viviendo en pisos (65%) y tiene una alta tasa de infrautilización. El 55% de los hogares son demasiado grandes para sus habitantes.
El problema no es solo la escasez de vivienda, sino también la mala asignación de recursos.
El acceso a la vivienda en España depende demasiado de la renta familiar, el origen y la suerte.
El Gobierno replica con soluciones parciales a corto plazo y un intervencionismo ineficiente, cuando se necesita más oferta, seguridad jurídica y políticas más pragmáticas.
Conclusión: La crisis de vivienda en España es un problema complejo que implica discriminación, mala gestión de recursos y necesidad de reformas políticas y de oferta. Hay una urgente necesidad de un enfoque más equitativo y eficiente para abordar esta crisis.