El homenaje del Rey Felipe VI en Guernica, junto al presidente alemán, trasciende cualquier protocolo y simboliza respeto hacia las víctimas del bombardeo de Guernica.
La visita se conecta con la de Juan Carlos I en 1981, reafirmando que la Corona está al servicio de una convivencia basada en la ley, la libertad, y el reconocimiento del pasado doloroso.
Las acusaciones del PNV, cuestionando la legitimidad de la Monarquía parlamentaria y exigiendo un 'perdón' ignoran el marco constitucional de 1978, deslegitimándose a sí mismos y desmereciendo el homenaje.
La memoria de las víctimas no pertenece a ningún partido, sino a toda la nación.
Conclusión: El homenaje del Rey Felipe VI en Guernica simboliza el respeto a las víctimas y la solemnidad de la historia, siendo criticado inútilmente por el PNV en lugar de enfocar en la importancia de la memoria nacional.