España lidera la tabla de países europeos en pobreza heredada, afectando gravemente la crianza de los menores.
20% de las personas criadas por padres con bajo nivel educativo son pobres de adultos.
34,5% de los menores españoles están en riesgo de exclusión social, casi 10 puntos por encima de la media europea.
Las dificultades de las familias más vulnerables en áreas como la educación y la inserción laboral se agravaron con la generación que pasó su infancia en la crisis de 2008.
El gobierno ha fallado en implementar una prestación universal por crianza, una medida presente en todos los países de la Eurozona.
Conclusión: España no puede permitirse altos niveles de pobreza, no solo por la injusticia y desigualdad que implica, sino también por la pérdida de capital humano en el mercado laboral.