Donald Trump está desencadenando una guerra comercial, con la imposición de aranceles a las importaciones desde Canadá, México y posiblemente Europa.
Trump planea utilizar estos aranceles como una táctica de negociación, buscando concesiones que beneficien los intereses de Estados Unidos.
Estos países podrían ser presionados para endurecer los controles fronterizos y limitar el flujo migratorio y el tráfico de fentanilo.
Las decisiones comerciales de Estados Unidos están sujetas a la voluntad de un solo hombre, creando una posible inestabilidad para la economía.
El uso de aranceles como un 'arma' diplomática muestra su potencial para presionar a los socios comerciales.
El enfoque en el 'chivo expiatorio' tiene sus limitaciones y podría provocar una mayor desconfianza en la economía mundial.
Conclusión: A pesar de la intención de Trump de 'hacer grande a América de nuevo', sus tácticas podrían llevar a una mayor distanciación de Estados Unidos en el comercio global.