Donald Trump continúa con sus políticas proteccionistas, imponiendo aranceles a las importaciones de diversos países y anunciando 'derechos de aduana recíprocos' para establecer 'equidad' en las relaciones comerciales.
Trump argumenta que mientras Estados Unidos ha abierto su mercado, otros países han establecido barreras económicas a través de la manipulación de los aranceles, subsidios y tipos de cambio.
Estos movimientos ignoran las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que buscan establecer tratamientos diferenciados según el nivel de desarrollo económico de cada país.
La posición de China en la OMC es problemática ya que no se puede considerar a la segunda economía más grande del mundo como un país en desarrollo.
El hacer foco en los países más vulnerables impede el desarrollo económico de estos, y significa un ataque a la protección ofrecida por la OMC.
Planifica imponer aranceles a países con un impuesto al valor agregado (IVA), considerándolo una barrera para las exportaciones estadounidenses, un razonamiento que carece de sentido dado que el IVA se aplica a todos los productos.
La implementación de estas medidas, que se conocerán el 1 de abril, será muy compleja y solo añade incertidumbre a una economía global ya tensa.
Conclusión: La estrategia proteccionista de Trump puede lograr ganancias políticas temporales pero a largo plazo es probable que tenga efectos negativos para los consumidores estadounidenses y la economía global.