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Editorial: Le Monde

  • El reciente Cumbre de Inteligencia Artificial (IA) intentsa establecer los fundamentos de la coordinación multilateral para regular esta nueva tecnología.
  • Aunque el deseo de una IA 'abierta', 'inclusiva' y 'ética' ha sido apoyado por muchos, la eficacia de este intento de gobernanza aún no es clara.
  • La IA tiene el potencial de ser peligrosamente energía-intensiva, manipuladora de opiniones, una amenaza para las libertades públicas y el mercado laboral, e incluso una herramienta de armamento.
  • El Reino Unido y los Estados Unidos, líderes en el campo de la IA, se negaron a firmar la declaración final de la cumbre, demostrando divergencias significativas en estas posturas.
  • La regulación de la IA no necesariamente limita la innovación y, de hecho, puede ser beneficiosa para prevenir prácticas monopólicas.
  • Se debe evitar la dependencia a un país en particular, como los Estados Unidos o China, en términos de desarrollo de la IA. Es cuestión de soberanía y de la concepción de la IA.
  • La Unión Europea (UE) y Francia han anunciado grandes inversiones en IA, aunque este enfoque puede no ser suficiente.

Conclusión: Mientras que la cumbre dibuja una alternativa útil, requiere una exploración adicional para apoyar la visión de la IA como una tecnología accesible, equitativa y segura.