Francia ha entrado en un 'invierno demográfico' con una baja regular en la tasa de fecundidad y un envejecimiento de la población.
El número de recién nacidos ha disminuido más del 21% en 15 años, a 663,000 en 2024. El nivel más bajo desde 1945.
A pesar de tener la fecundidad más alta en la Unión Europea, la situación es alarmante ya que una demografía decreciente y envejecida amenaza la estabilidad socioeconómica del país.
El llamado 'rearme demográfico' del presidente Macron, destinado a lidiar con el problema, ha sido insuficiente y demasiado limitado.
El aumento de la natalidad es un mecanismo complejo y se necesita un enfoque integral que tenga en cuenta la vivienda, el cuidado de los niños, y el poder adquisitivo.
Conclusión: Para superar estos desafíos y aumentar la natalidad, es necesario reequilibrar las políticas públicas hacia los trabajadores y los jóvenes, a través de una revisión de la fiscalidad y el financiamiento del modelo social.