El presidente Donald Trump ha eliminado las limitaciones federales sobre los gases de efecto invernadero.
Esta decisión elimina la base legal que permitía al Gobierno federal regular las emisiones de dióxido de carbono y metano.
EE.UU. es la única gran potencia occidental que niega oficialmente la validez de los estudios científicos que vinculan las emisiones humanas con el calentamiento global.
El argumento principal para esta decisión es puramente económico y favorece a los fabricantes de automóviles.
Trump ha cancelado ayudas por más de 7.500 millones de dólares a proyectos energéticos enfocados a fuentes renovables.
Gobernadores demócratas y organizaciones ambientalistas han anunciado que impugnarán las acciones de la Administración Trump.
Conclusión: Se espera una larga batalla legal que probablemente llegará al Tribunal Supremo, y además, la derogación de las normas para combatir el cambio climático en EE.UU. afectará significativamente los esfuerzos globales para frenar el calentamiento del planeta.