El Acuerdo de Schengen, aunque fue un importante logro para la libre circulación, no ha resuelto todos los problemas migratorios.
La presión migratoria se centra en países y regiones con fronteras exteriores, como es el caso de Canarias en España.
En lugar de solidaridad, la respuesta europea ha sido el endurecimiento de las fronteras.
El flujo migratorio, que puede ser beneficioso para los países de recepción, necesita ser regulado adecuadamente.
El miedo a perder votantes está llevando a los partidos políticos a adoptar posturas más restrictivas sobre la inmigración.
El Pacto de Migración y Asilo de la Unión Europea no ha logrado una gestión más homogénea de la inmigración.
Es preocupante la descoordinación que se percibe entre los estados miembros de la UE, así como la contradicción entre los principios fundamentales de la UE y algunas acciones recientes.
Conclusión: Es necesaria una mayor coordinación entre los países de la UE, con protocolos acordados y respuestas que tengan en cuenta los derechos humanos y los intereses colectivos, frente a las amenazas de la ultraderecha.