Turquía vive la protesta más importante en 12 años contra el Gobierno y el presidente Erdogan, tras el encarcelamiento preventivo del líder opositor Ekrem Imamoglu.
El régimen de Erdogan usa la represión, la violencia y las detenciones masivas para silenciar los descontentos, y ha lanzado amenazas y sanciones contra periodistas y medios de comunicación.
Las manifestaciones pacíficas contra Erdogan evidencian un creciente descontento público, no solo económico.
Erdogan busca reformar la Constitución para poder presentarse a un nuevo mandato.
Imamoglu, líder de la oposición, ha sido acusado de corrupción, extorsión y colaboración con terroristas, en un intento de apartarlo de la escena política.
Erdogan, dominando el Estado, busca avanzar desde un autoritarismo competitivo a una autocracia total.
Conclusión: Las maniobras actuales de Erdogan buscan prolongar su control del poder. Sin embargo, el creciente descontento popular y las protestas en apoyo a Imamoglu podrían representar el principio del fin de su régimen autoritario y nacionalista islamista.