La brecha económica entre jóvenes y mayores en España ha crecido en las últimas dos décadas, con los hogares de mayores de 65 años viendo un aumento en su renta.
Esta diferencia de renta se ha exacerbado, casi duplicándose entre 2008 y 2023.
El patrimonio y aumento de las pensiones han permitido a los mayores de 65 años mantener su posición económica a pesar de la inflación.
La riqueza de los hogares de entre 35 y 44 años, que incluye el valor de la propiedad de la vivienda, se ha desplomado.
Los problemas estructurales de la economía han creado un círculo vicioso que atrapa a las nuevas generaciones en el estancamiento de los salarios y el mercado de vivienda descontrolado.
El empleo juvenil ha mejorado, pero aún implican contratos precarios con menos sueldo.
El mercado de vivienda ha sido abandonado por los poderes públicos, resultando en precios de alquiler abusivos y dificultad para las generaciones jóvenes para adquirir una propiedad.
Las soluciones actuales como la subida del Salario Mínimo y los bonos al alquiler no solucionan los problemas subyacentes.
Conclusión: El Gobierno tiene la responsabilidad de diseñar políticas específicas que devuelvan la esperanza a una generación atrapada entre alquileres altos y empleos precarios.