La crisis de acceso a la vivienda en España está lejos de solucionarse, con precios de vivienda subiendo 11 años seguidos y aumentando un 8,4% el año pasado.
El problema afecta especialmente a los jóvenes y no hay una solución aparente a corto plazo.
El precio de la vivienda creció a un ritmo que sugiere una burbuja inmobiliaria, pero la realidad es una escasez de viviendas asequibles.
Es necesario equilibrar la necesidad de ampliar el mercado de la vivienda y mantener los precios asequibles, teniendo en cuenta tanto las soluciones de libre mercado como la intervención pública.
Aunque hay propuestas sobre la mesa para abordar la crisis, tardarán un tiempo en mostrar sus efectos.
Conclusión: Los desafíos persistentes en el acceso a la vivienda pueden provocar descontento y desafección, beneficiando a las políticas radicales y populistas. Las soluciones deben vigilarse de cerca y evitar repetir errores pasados.