El gas de Rusia dejó de fluir a Europa a través de Ucrania en 2025. Ucrania decidió no renovar el contrato con Gazprom.
La dependencia del gas ruso provocó una crisis del modelo energético europeo.
Las vías tradicionales de acceso al gas ruso se han cerrado, dejando a Turquía bajo el mar Negro como la conexión principal.
La UE ha registrado un historial máximo de llegadas de gas natural licuado, contrapesado por sus esfuerzos para sancionar y limitar los recursos de guerra de Rusia.
La tensión entre aliados y desacuerdos en la política interna de la UE hacia Rusia se intensifican, subrayado por amenazas de corte de suministro eléctrico a Ucrania.
Los ingresos de Rusia de gas y petróleo representan alrededor de un tercio de su presupuesto.
Conclusión: Reducir la dependencia energética de Europa de Rusia es crucial. Las medidas que promueven la autonomía y la transición hacia un sistema más sostenible y renovable deben ser impulsadas. Es vital aplicar sanciones más difíciles relacionadas con el gas y el petróleo para debilitar el financiamiento de Moscú de la guerra y apoyar a Ucrania.