La crisis de Ceuta refleja cómo Pedro Sánchez subordina la diplomacia a sus necesidades políticas.
España necesita la colaboración de Marruecos para proteger su frontera, pero Marruecos administra esta relación según sus propios intereses.
La estrategia de Sánchez ha transformado la política exterior en extension de su estrategia electoral.
Esta estrategia ha comprometido los intereses comerciales y de seguridad de España y ha llevado a un aislamiento de Sánchez en Europa.
Sánchez ha establecido una alianza con China al margen de Bruselas, priorizando la oportunidad económica e ignorando los riesgos estratégicos.
Conclusión: La utilización de la política exterior para suplir las limitaciones domésticas ha mermado la influencia de España y ha llevado al país a la irrelevancia internacional, con repercusiones potencialmente trágicas como en el caso de Ceuta.