La violencia está impulsando el cambio político hacia un populismo autoritario en América Latina.
El modelo Bukele, sin respeto a ciertas garantías procesales o derechos humanos, está siendo adoptado por otros países de la región.
La victoria de Keiko Fujimori en Perú y la llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia de Colombia confirman esta tendencia.
Este fenómeno está enraizado en la preocupación legítima por la inseguridad.
El 'modelo Bukele' impuso un estado de excepción con muchos abusos de derechos humanos.
El miedo ciudadano puede convertirse en un cheque en blanco político.
Ámerica Latina necesita una mayor autoridad estatal, pero también seguridad en la revisión juiciosa de las detenciones.
Conclusión: Las estrategias autoritarias para combatir la inseguridad están en aumento en América Latina, pero vienen con abusos de derechos humanos y pueden erosionar las instituciones democráticas.