El Movimiento Sumar, construido en torno a Yolanda Díaz, fue impulsado por la Moncloa tras la ruptura de Podemos.
Tras la renuncia de Díaz como líder y candidata, Sumar avanza hacia la autodestrucción, con acusaciones de acoso laboral que no tienen conclusión.
El conflicto interno y la dimisión de Lara Hernández, no son por discordancias políticas sino por una lucha de poder.
La izquierda coaligada con el PSOE sufre los efectos de la asimilación y la falta de autoridad y control sobre su grupo parlamentario.
La crisis en Sumar agudiza la agonía de la legislatura actual, en un momento sin presupuestos ni mayoría parlamentaria.
Conclusión: Los problemas internos y la lucha de poder en el Movimiento Sumar son reflejo de una política en decadencia y la falta de autonomía y perfil propio agravan la agonía de la coalición con el PSOE.