Irán está ardiente por el aumento del precio del pan y falta de futuro.
Protestas se extienden rápidamente a universidades y ciudades en todo el país.
La inflación devora salarios y la escasez energética intensifica la vida cotidiana.
La situación crítica recibe escasa atención del Occidente.
La teocracia islamista usa violencia y censura para reprimir demandas sociales.
El régimen usa la conspiraciones externas como justificación de la represión.
El poder intenta sofocar las protestas antes de que se formen movimientos políticos.
La comunidad internacional debería denunciar la represión y apoyar el derecho de protestar.
Conclusión: Irán ha llegado a un punto de no retorno, evidenciado por una sociedad avazando a pesar de la represión, exigiendo un futuro de dignidad y aliándose contra la degradación moral y económica surgida del régimen de Jomeini.