María Corina Machado, líder opositora en Venezuela, sigue representando la esperanza democrática del país.
A pesar de considerar a Delcy Rodríguez como una posible interlocutora para garantizar estabilidad, la estabilidad no representa democracia.
Defender un cambio real en el régimen implica rechazar cualquier forma de chavismo y exigir un rompimiento con el sistema de represión y corrupción.
Debe priorizarse la liberación de todos los presos políticos.
La actitud de España, a pesar de reivindicar el multilateralismo y la defensa del orden internacional, parece inconsistente al no reconocer a Machado como una pieza clave y al mantener una política de conllevancia con el régimen venezolano.
Conclusión: Defender a Machado significa alinearse con un principio democrático fundamental: la legitimidad nace del voto y no de los pactos con aquellos que lo han pisoteado. Por lo tanto, ella sigue siendo un símbolo de esperanza para Venezuela.