Pedro Sánchez presenta un nuevo modelo de financiación autonómica, recibiendo críticas y causando controversia.
Sánchez anuncia bonificaciones del 100% del IRPF para los propietarios que no aumenten el precio a sus inquilinos, en un intento de corregir su política intervencionista de vivienda.
La decisión fue parcialmente impulsada por la presión electoral, ante el empeoramiento de la crisis de vivienda en el país.
El gobierno busca contener los alquileres a través de incentivos fiscales, alejándose del populismo dogmático.
El cambio fiscal de Sánchez se relaciona con la disminución del apoyo al PSOE, especialmente entre los votantes de 30 a 40 años, quienes se han visto afectados por el aumento del alquiler.